Sábados de autor de octubre en la Fídula

11. noviembre 2019

Me apetece contaros un poco sobre mi experiencia en los pasados sábados de octubre en la Fídula.
Os reconozco que antes de hacer el primero pensé que cuatro sábados del tirón en el mismo sitio se me podían hacer largos, pero que va!
Me flipa este formato de «cantautor residente», es como el que es programado para tocar una temporada en «Las Vegas» o algo así, no?

Cada sala, cada bar de conciertos, cada escenario tiene su cosa, su magia. De La Fídula me encanta la iluminación así rollo teatro con el público ahí en la oscuridad. Cuando estás tocando no ves las caras de la gente, sólo sus siluetas. A mí me va guay porque no sé por qué no puedo mirar a los ojos a la gente a cuando canto, timidez supongo. Así que en La Fídula se genera ese rollo misterioso que me hace cantar muy agusto.

Otra cosa que sucede en estos conciertos de los sábados es que esas siluetas de las que os hablo pueden no ser de gente que te conoce a ti y a tus canciones sino de alguien que ha ido hasta allí a escuchar un concierto pero no sabe quién eres ni ha escuchado nunca tus canciones. Conseguir agradar y entretener a esa gente desconocida durante una hora y algo me parece todo un reto.

Hay o puede haber de todo, grupos grandes, parejas, gente sola, turistas de cualquier parte del mundo, gente mayor nostálgica de aquella Fídula de finales de los 70’s, jovenes en general, peña rollo hippie, pijos, poetas, artistas varios y por supuesto cantautores amigos. Es lo que tiene la Calle Huertas, que da para mucho y que es de todos, siempre ha sido así.
Total, que estos cuatro sábados de autor han sido una experiencia muy guapa! Que me han sentado de maravilla, que me he visto en forma, que los temas nuevos parecen estar listos y que parecen gustar a la gente.

Me gustaría agradecer a todos los que habéis venido a escucharme, a todos los amigos y amigas que habéis venido a colaborar (Ester Zecco, Pablo Animales, Marta Tchai, Joaquín Pérez Azaúste, Antonio Hernando, Kike Calzada y Jesús Rouco).
Y por supuesto dar la gracias a todo el equipo que da vida a La Fídula.

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